La mejor clase del cole
Qué pocas veces se pueden decir estas cosas. Cuánto anhelamos este tipo de alumnos cuando, de vez en cuando, te dan ganas de llorar cada vez que ves que cada actividad propuesta es imposible de llevar a cabo, de que tienes que levantar la voz cada dos por tres o que el mal rollo que hay en clase entre tus niños no es algo que vayas a solucionar en dos meses. Aunque, en esta vida, todo es relativo. El curso pasado, por falta de espacio (y de viernes disponibles) me quedé con ganas de contar esta historia, y me parece una bonita y agradable manera de arrancar este curso académico 24/25 llenos de ilusión, a pesar de que ya llevemos más de un mes con nuestros alumnos en las aulas. Volver a la que el curso pasado fue durante casi tres meses tu casa siempre es especial- por mucho que, como dice Sabina en “Peces de ciudad”, al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver -, y después de haber estado de aquí para allá durante todo el curso anterior, todavía lo hace más gua...