Un día normal (era mi cumpleaños)
Amanece el miércoles 22 de abril con esa luz discreta de los días entre semana que no prometen nada extraordinario, pero que a veces terminan siendo memorables. Es tu 32º cumpleaños, aunque no en el escenario habitual de Pamplona, sino en Vitoria – Gasteiz, esa ciudad que poco a poco ha ido dejando de ser solo un lugar de trabajo para convertirse también en parte de tu rutina vital. Como cada mañana, comienzas el día en tu cafetería de siempre, a pocos minutos de dónde vives y del cole en el que trabajas. Aquí, sin nombres ni presentaciones, están las caras habituales: ese pequeño ecosistema de desconocidos que, sin hablarse, comparten silencios, cafés y periódicos. Hay algo casi ritual en ese desayuno pausado, en esos 45 minutos donde el tiempo parece dilatarse. Como suelo pensar, la felicidad tiene mucho que ver con eso: con cuanto decides alar...