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Mostrando las entradas etiquetadas como Abuelos

Navidad: lo que permanece

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  “Muchos abrazos de tu abuela y que el Niño Jesús te cuide.” Aquella frase, escrita con la caligrafía firme de mi abuela paterna en el Día de Reyes de 2022, parecía entonces un detalle más entre tantos pequeños gestos de cariño que ella repartía con generosidad. En aquel momento, incluso comenté con mi hermano que quizá valoraríamos ese regalo con el tiempo, sin imaginar cuánta verdad había en aquella intuición. Hoy, después de su partida en la Nochevieja de 2024, esas palabras se han convertido en un tesoro que late, un puente hacia su voz, su presencia y su amor. Cada diciembre, cuando el frío comienza a asentarse y las luces empiezan a encenderse en las calles, vuelve también la memoria de aquellas Navidades que solíamos vivir como una familia unida. Era una época en la que todo parecía detenerse para permitirnos compartir lo esencial: la mesa, las historias repetidas que nunca perdían gracia, y la tranquilidad de saber que estábamos juntos. Entre esos momentos, las palabr...

A mis abuelos; a los cuatro

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  Y tres con más de 9 1 años siguen ahí. ¡Qué ganas tenía de que llegara el programa de hoy! Que ganas tenía de hablar sobre mis abuelos. Que he sido muy diplomático al decir “abuelos” porque yo hablaría mas de yayos y de abuela, pero bueno… He conocido a tres de lo s cuatro que a uno le suelen tocar, a pesar de que mi madre diga que ella tuvo tres abuelas, pero eso es por otra cosa… y la cuestión es que me siento rea l mente afortunado. No conocí al padre de mi padre, al que debo el primero de mis nombres- a mi abuelo materno le debo el segundo-, pero mi padre, mis tíos y mi abuela lo nombrar muchas veces. Repiten sus frases irrisorias- “ l ástima una borrasca de mierda” y “me gusta horrible” entre otras- , sus pronunciaciones extrañas- Shakespere”- y no lo leáis como /xekspir/, sino como se escribe: /xakespeare/ entre otras- , sus miradas- que hablaban, por ejemplo cuando aparecían los dos rombos en la pantalla de televisión- , su pasión por Osasuna, los 29 de abril...

Un gran domingo

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  Lo dejábamos la semana pasada a punto de celebrar el cumpleaños de mi abuela después de haber soñado todo lo que os conté, así que hoy, sin la necesidad de hacer una entradilla, retomamos desde ahí. He subido a casa de mi abuela paterna para felicitarla por su 91º cumpleaños y darle dos besos (no me acuerdo la última vez que sucedió) y tras no haber podido celebrar el año pasado una cifra tan redonda como la de los 90, este año sí que nos hemos podido juntar todos, hacer una gran comida, sacarnos fotos como la que veis junto a estas líneas (autorizadas por mi abuela y para que veáis que todos tenemos un pasado en común) y jugar al mus con Iñaki frente a mi padre y mi tío en un duelo de “hermanos contra hermanos” que se ha saldado con un empate tras haber jugado dos partidas y haber perdido la primera por 0-3 (aunque quisiéramos hacerles la “zaragozana”) y haber ganado la segunda por 3-1. “Casi no nos vemos” me ha espetado la abuela después de levantarnos de la mesa pasadas las 1...

El verano que dejamos

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El verano siempre nos retrotrae a la infancia de cada uno; siempre. Y siempre tendemos a idealizar estos días de pueblo en donde normalmente los momentos suelen pasar más despacio que de normal y las horas son más soporíferas que en la ciudad. Ahora mismo, son días de descanso dejando la ciudad a un lado y procurando que sean dos o tres semanas en lugar de una porque cuanto más tardemos en regresar a la capital más alargaremos el verano antes de que llegue septiembre. Escribo estas líneas a 27 de agosto desde Barásoain, que fue donde empecé a redactar los artículos para el septiembre del año pasado. Y así como hoy me ha venido la inspiración mientras vemos- más bien está de fondo- los últimos kilómetros de una soporífera Vuelta que terminará el domingo de la semana que viene en Santiago, también he pasado siete días en Carcastillo en los que tan solo he tenido la capacidad de escribir un par de líneas a cerca de las charlas al fresco. Dice la periodista Laila Jiménez que noséq...

"¿Sabes que hoy voy a comer con mis abuelos?"

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  No os hacéis la idea de las veces que me repiten esto mis alumnos de 3º de Primaria. Una y otra vez, sin parar, como si no me lo hubieran dicho la semana pasada en el mismo día. Es increíble. Pero los entiendo. Todos los que hemos tenido- y seguimos teniendo- la suerte de tener abuelos sabemos de esa conexión especial que existe entre abuelos- nietos y no hay cosa que nos haga más ilusión y nos enorgullezca. Mis alumnos hacen referencia a que van a comer con ellos- en su casa- y que por supuesto estos se lo van a consentir todo y les van a hacer la comida que más les gusta. Y posiblemente sea así. Todos hemos vivido esa experiencia de comer un día a la semana en casa de los abuelos. En nuestro caso- hablo también en nombre de mi hermano-, desde muy pequeños, nos acostumbramos a ir a comer todos los miércoles a casa de mi abuela paterna. Hubo años en los que, por circunstancias de la vida, esta se tuvo que trasladar al martes o al jueves, pero fueron años puntuales y éramos...