A medida que te haces mayor te vas dando cuenta de que por Navidades los regalos van menguando de un año a otro, que de normal te cae algo de ropa y esa propinilla que te da tu tía para que te compres los que quieras, pero poco más. Los Reyes, en casa, te echan ese jersey o chaqueta que nunca te vienen mal y los típicos calcetines que luego los echarás de menos en tu cajón porque tu hermano te los ha cogido porque se ha quedado sin. Total, que terminas las Navidades un poquito en la misma línea que las empezaste. Porque a pesar de que hayas ganado 3kg y aunque también esté la propinilla de tu tía, tú decides ahorrarla para cuando sea. Como digo, este año en casa SSMM han tenido a bien echarme una chaquetilla y un par de calcetines y, gracias a la colaboración de los magos con mi hermano, también me han traído unas zapatillas para correr que falta me hacían. Hace ya un par de meses que la ama les tuvo que dar un remiendo para que aguantaran, al menos, las carreras de noviembre...