“Muchos abrazos de tu abuela y que el Niño Jesús te cuide.” Aquella frase, escrita con la caligrafía firme de mi abuela paterna en el Día de Reyes de 2022, parecía entonces un detalle más entre tantos pequeños gestos de cariño que ella repartía con generosidad. En aquel momento, incluso comenté con mi hermano que quizá valoraríamos ese regalo con el tiempo, sin imaginar cuánta verdad había en aquella intuición. Hoy, después de su partida en la Nochevieja de 2024, esas palabras se han convertido en un tesoro que late, un puente hacia su voz, su presencia y su amor. Cada diciembre, cuando el frío comienza a asentarse y las luces empiezan a encenderse en las calles, vuelve también la memoria de aquellas Navidades que solíamos vivir como una familia unida. Era una época en la que todo parecía detenerse para permitirnos compartir lo esencial: la mesa, las historias repetidas que nunca perdían gracia, y la tranquilidad de saber que estábamos juntos. Entre esos momentos, las palabr...